12.10.09
“El país de los practicantes de música”
Cuando era más joven, creía que el hecho de ser músico, me convertía en una especie de ser diferenciado, y que formaba parte de un “clan” donde otros similares devotos, afinaban en mi carácter, mis ideales y mis objetivos. Y que cualquier discusión relacional con tales semejantes se resolvía bajo el paraguas del amor hacia la música, pero sobretodo, bajo los valores que ésta nos ofrecía.
Más allá de mi aprendizaje teórico, aprendí a no dejar de ejercitar los oídos hacia la obertura y la comprensión -ejercicio vital también para ser persona- aprendí y aprendo a abrir el alma ante los misterios de lo indescriptible o a abnegarme ante acordes aún sin nombre, impronunciables en el método tradicional que nos subyuga. Este ejercicio místico (y digo sin complejo alguno), creía propio de cualquier músico. Unos valores, que me hicieron creer, que en mi gremio, a todos nos movían las mismas cosas.
Cuando visitamos una ciudad desconocida, es costumbre pasear primero por las grandes avenidas, los sitios conocidos, las calles sobre las que ejercemos cierto control, retratadas por esa “normalidad” asumida en la que nos dictan que estamos seguros. Siento, que hasta ahora, mi paseo por el “país de los practicantes musicales” apenas ha excedido de una visita típicamente turística. Exceptuando, ciertos callejones, transitados por muy pocos; extraños e inusuales pocos, que de tan inusuales y extraños, se nos antojan a la desconfianza. Que de tan incomprensibles y desconocidos, nos arrebata el miedo disimulado, aquellos, que al intuir mínimamente su gran sabiduría, nos descubre la insoportable sensación de la levedad de nuestro ser.
Pero volviendo al paseo turístico. Llevo unos días, que por fuerzas de causa mayor, he paseado excesivamente por las avenidas concurridas del “país de los practicantes de música”, entre la inercia de las ovejas, ensordecida de un balar egocéntrico sin fin, ni dirección. Un golpe de realidad, donde siento el abandono total de aquella creencia juvenil. No. Los músicos no somos iguales. No nos mueven los mismos valores. No sentimos La Música de la misma manera. Básicamente, y como denominador común, he descubierto, que existe una falta de respeto total hacia ella. Priman las apariencias, el poder, el estatus, y la vanal necesidad de crearse algo en las entrañas, que justifique la reverencialidad que el ser no-querido que llevamos dentro, anhela vehementemente. Un anhelo vitalicio, para nuestra desgracia.
Duele. Duele saber, que ya desde tiempos de Aristóteles, se le concedía a La Música, un poder ético, indispensable para nuestra formación desde la infancia. Que los griegos desarrollaron el misterio de las melodías y los modos, bajo el respeto indiscutible, del poder anímico y espiritual de La Música. Cómo imaginarme los días, meses y años, que Pitágoras dedicó a escudriñar los enigmas de tal poder, y cómo partiendo de sus conocimientos matemáticos, concluyó la naturaleza de lo que conocemos hoy como armonía y la afinación de la escala musical. Mucho antes, Confucio concebía la música no como un entretenimiento, sino una vía de purificación de los pensamientos propios. Un discípulo k’in dijo una vez: “Podemos imaginar que el cuerpo del músico está en una galería o en una sala, pero su mente mora entre los bosques y los ríos”.
Pero no pretendo dar ninguna clase de historia… ¿para qué? ¿serviría de algo recordar que la génesis de La Música en cualquier cultura, viene generada por un contacto místico? Por una necesidad enigmática, por la búsqueda de la belleza, por el encuentro con lo sobrenatural, por el contacto con nuestro interior, por el contacto con nuestros semejantes, por la exploración con lo extra-sensorial, por el abrazo con la emoción, porque a través del poder que ejerce sobre cualquier ser vivo conocido, nos conecta con nuestra condición humana…
¿En qué se ha convertido la relación de los “practicantes musicales” con La Música?.
Paseo por la avenida turística de este país pervertido y sólo encuentro, sólo escucho, practicantes con ansia de poder. Que vomitan su “música” como balas sin dirección, una melodía incesante que clama, que ruega “¡miradme, idolatradme, aprobadme, dadme, compradme, compradme, compradme!. Porque en esta avenida, los transeúntes están rodeados de flechas luminosas que prometen una vida mejor. Sigue la flecha, como quien sigue el ejemplo. Me rodean centenares de seres que me piden que les idolatre. Me auguran la liberación de la frustración, pero no me explican qué la ha generado. Esta avenida es una violación pública consentida.
Algún conocimiento extra sobre la influencia de La Música en la historia, me desvela, que aquellos que al largo de los años han explorado, difundido y ejercido su verdadera naturaleza, han sido perseguidos o ridiculizados. Y que en su mayoría, fueron acusados de practicar ocultismo o generar ideas enfrentadas con la Inquisición, la Iglesia, las modas, las buenas costumbres, las correctas apariencias. Lo que es lo mismo: la Industria, el consumismo, la publicidad, la compra de felicidad efímera. Dictadores del siglo XXI sin placa en la puerta.
A veces, el éxito en la música, viene acompañado de un éxito mediático, no es incompatible. Otras veces, no. El éxito del que hablo, es simplemente, crear una relación honesta con uno mismo, conectar con la música hacia adentro, para uno, con uno, a través de uno. Desde ahí, irrevocablemente, llega afuera sin malgastar esfuerzos.
Pienso abandonar esta avenida pronto, cuando acaben mis contratos, que firmé demasiado pronto. Volveré a aquel callejón, donde sentí con terror, como caía en el vacío de lo desconocido, donde mi cuerpo no era más que una mota volátil vapuleada por el capricho de La Música y su antojo indescriptible. ¿Terror?, sólo al principio, ahora, simplemente ya sé. Un poco más.
09.21.09
ROXANA AMED, el discurso limpio, hecho voz
De vez en cuando la vida te pone en tesituras misteriosas, que aprecio por el balanceo extraño e indominable de mi estómago emocionado y me avisa que algo importante está pasando. Cuando los pies se despegan del suelo y no existes más que tú y una voz desconocida que se te ofrece honesta, una voz que canta mientras le bailan las manos en una danza tan propia y desconocida como un misterio repentino y bello que te reta a indagar en los más recónditos paisajes del alma.
Movida por un impulso invisible, me acerqué al escenario para descubrir la voz y el espíritu de Roxana Amed. Quedé pequeña e inmóvil en la silla, en un encantamiento inusual al que dejé entrar sin contemplaciones ni conflictos.
Su voz madura, tintineando jazz, un enjambre de poesía descomunal con aires de su nativa Argentina. La lucidez de la técnica al servicio de la interpretación y la interpretación al servicio del mundo. Paseos vocales por tesituras de mil colores y mil colores para la misma nota. El empuje atroz para una palabra merecida y el susurro de la confesión más frágil. Un movimiento del cielo impulsado por millones de frecuencias, tendones, músculos y algo del más allá que sólo conocen los que trascienden al talento puro.
Ella volverá a Argentina, seguirá su camino, y quién sabe cuándo podré achucharla (auditivamente) en directo alguna otra vez. Y en este vacío meloso de su recuerdo paseo por Internet indagando las profundidades que me ofrece respecto a Roxana Amed. En su página oficial, escrito por ella misma, os transcribo aquí ciertas palabras de su blog:
…”Me cuesta la respuesta sana a la pregunta ¿para qué desempeñamos estos roles? ¿protegerse un rato en cada traje cuando el tiempo envejece, cuando la verdad de nuestra original identidad diferente no necesita del conciliábulo de opiniones? ¿Cuando solo hay que ponerse a trabajar y tratar de que salga lo mejor posible? -escribe el mono que quedó despierto.
Y desde ese umbral, desde el entremundo como ética y poética, creí que ser diferente es un trabajo microscópico de construcciones leves, hechas desde revelaciones breves, sé que lo diferente no es lo experimental caótico, porque lo verdaderamente experimental también tiene protocolos y citas de reglas y claves, sé que la diferencia está en la profunda semilla de nuestra identidad, en medio de nuestra selva más salvaje y hay que entrar desnudo entre esos pétalos y volver con la certeza de la fidelidad a nosotros, exploradores conundidos, y al otro que espera nuestro regresol…”
Como cantante, creadora, soñadora de vacas voladoras y cántaros mágicos, doy desde aquí las gracias a Roxana Amed por alentar a esta pequeña gota de rocío y reencontrar algo de esencia, en medio de la jauría aturdida del bussiness musical.
http://www.roxana-amed.com

07.23.08
MUERE ESBJÖRN SVENSSON
No he llegado a tiempo. El caprichoso destino ha decidido que jamás podré ver en directo al gran pianista Esbjörn Svensson. Este músico con un nombre impracticable para mi pobre fonética sueca y que rompió mi letargo el día que le escuché. El mismo que abrió una puerta indescriptible en mi planteamiento musical, junto al resto de su banda: Magnus Öström y Dan Berglund.
Han conseguido transportar el panorama del jazz a los umbrales del pop y del rock. Con una personalidad propia y llena de misterios.
La primera vez que les oí descubrí un sonido nuevo. Otra manera de sacarle partido a instrumentos tan comunes (bajo, piano y contrabajo). Hasta el punto que la deformación del sonido me hacía sospechar si no habían usado algún tipo de triquiñuela en el estudio. Definitivamente: no. Palabra de Esbjörn.
Compositor de inspiración clàsica y admirador de Pat Metheny.
Trío con 13 discos en el mercado reflejo de una personalidad: la de tres hombres unidos bajo la batuta de las composiciones de Esbjörn. En boca de su representante Burkhard Hopper, Svensson era musicalmente “la luz que iluminaba al mundo porque lo que hizo fue romper barreras”.”Decía que se guiaba por la música que salía de su interior”.
15 de junio del 2008. Un accidente de buceo se lleva la vida de Svensson.
Los amantes de la música le echaremos de menos.
No puedo más que ver sus fotos en directo y resignarme a imaginarme ese torrente de energía del que hablan los críticos, del juego de sus dedos y sus riffs imposibles. De su sonido único.
Hasta siempre.
+ info. http://www.est-music.com/
(aprovecho para dedicar este artículo a quien me descubrió este músico. Él ya sabe quién es…)
04.27.08
CONCIERTO DE LUZ CASAL EN FIGUERES
El Teatre Jardí de Figueres, llenó sus 1400 asientos para escuchar a la renovada Luz Casal. Un concierto de dos horas y media de alto nivel, que las paredes de este simbólico y precioso teatro acogió.
No es ningún secreto que Luz Casal acaba de superar un cáncer que interrumpió la gira de su anterior disco, “sencilla alegría”. Apenas 9 meses después, canalizando su desaliento y su voluntad, Luz aparece con “Vida Tóxica”, título que hace referencia explícita de las sesiones de quimioterapia.
Más intimista, más humana, la primera parte del concierto tuvo un carácter acústico, con mucho gusto, con una humanidad notable en la piel, la voz de Luz es más que nunca un flujo de emociones. El secreto es una combinación perfecta de muchos elementos que hiceron levantar al público en numerosas ocasiones.
Su voz hablada, inconfundible, lenta, bordeada, agradeció la asistencia del público y profetizó no sólo canciones de su último disco, también otros temas, que vaticinó nos gustaría escuchar. Simples palabras, bastan para que la artista, haga llegar, que nos mira y nos siente. De agradecer.
Luz es letrista, es músico y es intérprete. Bebe de la poesía y las metáforas, encontrando el equilibrio justo de las palabras bien escogidas, la diversidad de ritmos en sus temas y la personalísima manera de interpretar, ayudada con su particular voz que es capaz de partir las palabras en dos, darle una vida intensa, con un principio, un nudo y un desenlace en pocas sílabas.
“Luz lleva en esta Vida Tóxica a las canciones a territorios suficientemente anchos como para ue fluyan con la misma naturalidad con la que lo hacen sus sensacones y sus necesidades de expresión, inquietudes, melodías y letras que conectan con nuestra más recóndit intimidad y que te sorprenden con la lágrima a punto, estómago en la mano. El milagro de la música”.
Este texto se encuentra en el planfeto que te ofrecen antes de entrar a cojer tu asiento. En cuanto sonaron los primeros acordes del tema “Sé feliz”, lo comprendí. La primera hora la dedicó a su último disco, así como a versionar acústicamente otros temas como “a cada paso que doy”. Tras un descanso de quince minutos, se puso en marcha la máquina más rockera de Luz, y nos regaló temas más antiguos como : loca, Rufino, un pedazo de cielo… Brillante idea la de cantar “boig per tu”, “un año de amor” o “piensa en mí”, temas que la impulsaron definitivamente en su carrera y que le dio el giro popular que su música se merecía.
Los músicos que le acompañaban:
Tino di Geraldo, batería y percusión.
Juan Cerro, guitarra eléctrica y española
Jorge Ojea, guitarra eléctrica y española
Josué Santos, teclados
Peter Oteo, bajo.
Desde aquí, todo mi ánimo y mi admiración a esta gran artista, que ha sabido compartir con nosotros, las partes más dulces y más amargas de la vida.
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04.17.08
SATORI (la mÚsica indEscriptible)
Tras el nombre artístico de Satori, trabaja el guitarrista y miembro de la banda rock española No Lo Sé! Miguel Alberto Cruz. Su faceta como Satori constituye su carrera en solitario dentro de un ámbito musical arriesgado y vanguardista. Procedente del rock sinfónico, profundiza en la vertiente más mística y psicodélica de éste, alcanzando paisajes sonoros irreales y melodías mágicas, entre lo fantasmagórico y lo celestial.
Satori no esconde la influencia que la mítica banda Pink Floyd tuvo en él a la hora de interesarse por la música y por la composición. Siendo adolescente, se hallaba de vacaciones en una población de alta montaña. Una mañana despertó. El día era soleado pero fuera estaba lleno de nieve. Le llamó la atención una música que le sonaba beatífica, mágica. Procedía del exterior. Se escuchaba a través de unos altavoces colgados en postes que se distribuían por toda la montaña. “Harto de preguntar y de correr por la montaña preguntándole a la gente qué era eso que sonaba, conseguí al final que alguien me dijese qué era: Ni más ni menos que una composición de Pink Floyd: Era el Shine on your crazy diamond del álbum Wish you were here. Y me había despertado oyéndolo. Esa fue la primera vez en que me sentí marcado por una composición electrónica, y cuando mi interés por la música en general nació“.
Durante su adolescencia descubrió por tanto su vocación musical y entonces empezó a aprender a tocar la guitarra, primero la clásica y luego la eléctrica. A los dieciséis años comenzó también a componer. Sus primeras composiciones se iniciaron dentro de lo que sería más tarde el grupo No Lo Sé!. Empezó profesionalmente en la música como técnico de sonido de la banda rock Números Rojos. Entretanto surtió su estudio personal con diversas unidades de efectos para guitarra, que por aquel entonces resultaban carísimas, lo que le supuso un gran esfuerzo. Después trabajó de guitarrista en la banda Els Pets, y de técnico de sonido en la primera maqueta del grupo. Hizo bastantes actuaciones con ellos, y aprendió cosas buenas: “La verdad es que es una banda que me enseñó a vivir la música como una fiesta, el tocar ante el público para pasarlo bien, sin estar preocupado constantemente por hacerlo todo perfecto. Aunque yo en el fondo soy muy perfeccionista“.
Ya dentro del grupo No Lo Sé!, realizó discos y actuaciones, mientras se preparaba para dar forma definitiva a sus ideas musicales más personales. En 1991, apareció su primer trabajo en solitario, titulado Satori, que se publicó en el sello discográfico Hyades Arts. Ya entonces, mostró su extraordinaria imaginación como guitarrista, creando una colección de piezas impactantes, a menudo con sonoridades cósmicas propias de una orquesta de sintetizadores, y todo ello empleando únicamente guitarra eléctrica y unidades de efectos.
Su siguiente álbum, Tick, también editado por Hyades Arts, le reveló en una nueva faceta, con temas de diversos estilos aunque compartiendo una estética común y embarcados en el compromiso de ofrecer nuevas experiencias al oyente. Este CD constituye además una espectacular demostración de posibilidades sonoras poco conocidas de la guitarra eléctrica. Aunque se ha comparado a Satori con Robert Fripp, su estilo va hacia terrenos más inexplorados, y responde a sus inquietudes personales.
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POR DE PRONTO , banda musical de pop-rock

PORDEPRONTO es más que una pretensión: es un hecho.
Banda musical de pop-rock que ha sido capaz de demostrar que este género puede dar aún de sí.
Por de Pronto ha conseguido otorgar al panorama musical un nuevo aire, otra cara y nuevos sentimientos en el pop-rock, ello gracias a sus diversas influencias y la libre y marcada personalidad de sus integrantes.
Tanto es así, que PordePronto funciona por el engranaje perfecto de sus cinco piezas, que por misterios del destino, se han encontrado en el camino para dar forma, nombre y sentimiento a esta banda.
¿Cómo puede reinventarse lo inventado?. No se puede, a no ser, que la personalidad esté por encima de la idea y del hecho.
Este es el caso de PordePronto.
Banda creada en el año 2000 por Xavier Pressagué i Rocío Romero, lo cuales ya habían trabajado de antemano en otros proyectos. Su complicidad musical les llevó a componer juntos. Con el tiempo, fueron sumándose el resto de los músicos hata consolidarse la banda.
Editaron su primer disco en el año 2004 (”Vivo Celoso”), el cual les llevó a ganar el I Concurs Lligamosques d’Olot. En el año 2006 quedaron entre los diez finalistas del concurso “Emergenza”, buen puesto teniendo en cuenta las 400 bandas que se presentaron.
PordePronto tiene unos puntos fuertes difíciles de encontrar hoy en día:
uno de esos puntos es su musicalidad. Hay quien ha dicho que la música de PordePronto se acerca al “pop sinfónico”. Sus letras en castellano, arriman al público y conceden una puerta abierta al panorama nacional.
Rocío Romero, como cantante y pianista de la banda, arrasa con su voz, entre la gentileza y el destripamiento, una particular manera de sentirse a lo “carabanchelero” que no deja indiferente. Sus pianos aportan ese color que caracteriza a PordePronto, y a los cuales se postra en directo, junto a su voz, todo se hace uno: ella. Xavier Perssagué, guitarrista solista. De los pocos solistas que transmiten, su generosa interpretación es un regalo para los que aún disfrutan de los solos en el pop. Pere Zafra, bajista. El peso y la rotundez de los temas de Por de Pronto, su rúbrica es el regusto inconsciente del resultado final. La segunda guitarra de Mika Pressagué, la tierra de las armonías, la mano derecha del grupo, el paciente. La batería de Gilson de Castro navega desde Brasil, para impregnar con su particular visión percutiva.
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NIKÉ
NIKÉ (La voz escondida)
Bajo este pseudónimo la cantante y pianista Rocío Romero, nos presenta uno de sus proyectos. Un proyecto tan detenido como veloz, en un tiempo indefinido que comienza desde los comienzos, cuando nació en ella el impulso de crear e interpretar la vida a través de la música. Es su proyecto íntimo, paralelo al resto de sus actividades musicales y teatrales. El diario particular de su vida transmitido a través de lo acústico. Su parte más honesta y sencilla, el reclamo de sus anhelos, sus pensamientos, el arte entendido desde su manera de sentir el arte. Es su compromiso para con ella misma, viajando de su mano, creciendo a través de sus experiencias y sus emociones. Apareciendo y desapareciendo conforme a la voluntad de la inspiración y la creatividad del momento, Rocío Romero se convierte en Niké. ¿Una máscara?, ¿un refugio?… tan sencillo, como ponerle nombre a una nube pasajera, como un pasajero pensamiento, al que le van siguiendo más nubes.
Podéis escucharla en: www.myspace.com/newtaos
JONAH SMITH EN CONCIERTO en OLOT (Girona)
4 d’Abril de l’any 2008. Por segundo año consecutivo asistí al concierto que Jonah Smith hizo en la sala Núria de Olot. No es de extrañar que este compositor neoyorquino repitiera. El pleno estaba asegurado. Una hora y media (quizás algo más) de concierto, dejó con la boca abierta a quien desconocía este cantante; los que ya le conocían, quedaron satisfechos, porque Jonah Smith sigue con su línea personal, delante de su Fender Rhodes o un piano, acompañado de una banda de lujo, que sin duda, realzan y consiguen un acabado brillante en las composiciones de Jonah. Recuperando sus propias palabras : “intento dejar que la canción sea lo que quiera ser”, “busco una reacción en las personas, un impacto emocional…”. Y sin duda lo consigue. Cazando su inglés al vuelo, sus letras e son el reflejo de un espíritu poético i emotivo.
Un poco de jazz, un poco de soul un poco de… un poco de lo que cada persona saque en claro.
Desde aquí, agradecer a Jonah y su banda su visita. Personalmente, reclamo de nuevo su presencia cuando vuelvan a España, para recordarnos el color de la música y la indiscutible sensación de belleza, técnica e interpretación que quedarán para siempre en la memoria de las paredes de la sala Núria, que si pudieran hablar, cantarían para no olvidar.
LA BANDA:
Jonah Smith – Voz y teclados
David Soler – Guitarra y pedal steel guitar
Ben Rubin – Bajo
Andy Stack – Guitarra
Marko Djordjevic – Batería
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