04.17.08

EXPERIENCIAS PROPIAS PARA CON LA MÚSICA Y LA CREATIVIDAD

Publicado en inverosimilitudes sobre mí, sobre Newtaos a 9:22 am por candidaperez

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LA CREATIVIDAD ES UNA ACTITUD ANTE LA VIDA

Como músico, he experimentado la terrible sensación de postrarme delante del piano, con el ansia de estrujarle las más interesantes melodías. Pero sentir antes de poner los dedos, una extraña y amarga sensación. La sensación de la imposibilidad y la derrota. Un nudo en el estómago y un montón de preguntas por responder, como por ejemplo… ¿vendrá a mí la inspiración? ¿sirvo para esto?… de nuevo en el ojo de huracán, sin salida.
Cuando a Einstein le preguntaron cómo había inventado la teoría de la relatividad explicó que era “dar un salto”. Bien, esta respuesta no sólo no aclara la pregunta definitivamente, sino que a mí personalmente me expone a convocar más preguntas respecto al tema.
“Dar un salto”.
A menudo me he sentido saltando al vacío cuando he decidido llevar hacia adelante una idea. Pero no una idea cualquiera. Ese tipo de ideas que te obligan a ir contracorriente y desgastar enorme energía en argumentarla ante un público incrédulo y cómodo. Ese tipo de ideas, que vienen a tí, en el momento inesperado, normalmente después de una buena siesta, un momento de relajación real,tras un ensemismamiento plácido. Sin esperarlo, justo cuando no piensas en nada, se resuelve ante tí, una idea nueva, revolucionaria que contradice el mundo, que regira lo aprendido y que se desboca hacia la
acción. Ese tipo de idea que te hace conectar directamente con tu dosis de valor y seguridad, porque defenderla es lo que más te exige.

Eso es lo que muchos llaman un acto creativo. No he tenido muchos, la verdad. Además pienso, que el tipo de vida que nos hemos creado no favorece en absoluto a esta capacidad que todos tenemos de crear. La creatividad nace desde la relajación, la seguridad, la calma… cuando el cerebro trabaja globalmente a baja intensidad, justo lo contrario, que cuando estamos obsesionados por alguna cosa que nos roba toda la atención y nuestra energía, al igual que esa zona concreta del cerebro, que atiborrada de espasmos eléctricos no permite que trabajen otras zonas.
He pensado mucho sobre la creatividad. He buscado textos que me aclararan alguna cosa sobre este aspecto tan misterioso de nuestra existencia. Necesitamos esas ideas revolucionarias para darle un sentido a nuestra vida, que necesita cambios constantes, si no queremos quedarnos a merced del aburrimiento espasmódico, la ansiedad, el resignamiento, y en consecuencia, la amargura, la angustia, la nostalgia…
A menudo adjudicamos la creación de ideas a los genios. Aquellos personajes capaces de cambiar el mundo con una canción, una teoría, un cuadro. También se dice que Creatividad y Locura van juntas.
Muchos son los ejemplos de artistas famosos que ha sufrido algún tipo de trastorno mental. Para curiosos nombraré algunos nombres que he encontrado leyendo, aunque no me explayaré explicando su vida:
Vincen Van Gogh, Lord Byron, Thelonius Monk (un asiduo interno de psiquiátricos desde los 37 años), Edgar Allan Poe (“nunca estuve realmente loco excepto en las ocasiones en las uqe mi corazón fue alcanzado”), Maurice Ravel (se le adjudica un lesión irreversible en el hemisferio izquierdo, área de WErnicke que le incapacitaba a la hora de componer y leer música, ero no así de entender y criticar perfectamente las piezas que escuchaba), y así tantos otros a los que se les adjudica un excentricismo escesivo, como Salvador Dalí. No es necesario tener ningún tipo de trastorno emocional/físico para generar creatividad. “Genio” etimológicamente proviene de la raíz “genital”, “genitivo”, “gen”. Es decir, desde un principio la genialidad se atribuye a un caracter genético o hereditario.
Yo no nací genia. La verdad sea dicha. Cosa que no me preocupa. Sí, tengo mis trastornos emocionales, que si no les prestara atención, quién sabe si acabaría con un importante problema; hablo de saber comunicarse, saber pedir, saber querer, saber escuchar, saber aprender de los errores…
Y aquí es donde yo quería llegar. La creatividad surge cuando aprendemos de nuestras experiencias. Porque una cosa es pasarlas sin pena ni gloria y otra cosa es modificar nuestro mundo a través de ellas. No es necesario nacer genio para hacerlo. Por eso digo que la creatividad es una actitud hacia la vida. Una actitud que todos podemos practicar con paciencia y humildad.
Dejarse llevar por nuestro propio ritmo, sin presiones, ni culpas, ni prisas, ni ansias, ni quimeras imposibles, no aferrarnos a los ideales incrustrados en lo más pofundo de nuestro anhelo, sino descubrir la realidad a cada paso y cada experiencia. Aquí puede que esté el camino de la creatividad.
En la Odisea, Homero opne en boca del poeta Femio las siguientes palabras: “Nadie me ha enseñado: un Dios ha plantado algunas canciones en mi alma”. Así entendió la mitología griega la inspiración como un soplo divino. Las siete musas, con sus siete artes, hijas de Zeus y Mnemosine fueron las responsables de la creatividad griega. En una época como la nuestra, donde destronamos los dioses, la inspiración sigue siendo de naturaleza misteriosa y repentina. La clásica viñeta de un personaje con una bombilla encendida en la cabeza. He visto la luz…!!!

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QUE ME DEVUELVAN MI 20 %

Canto. Canto desde hace muchos años. Ha sido tal mi devoción, que no me he resistido a ningún estilo, y ningún proyecto se ha quedado en el tintero. A tientas he ido indagando por este mundo de tratos y más tratos, un camino que he hecho hacia afuera, pero que al mismo tiempo, evoluciona con un camino que se hace hacia dentro. Curioso, no?. Un paso que avanzas hacia el exterior, otro lo tomas hacia el interior… He traspasado las noches, ahondando mientras transcurrían las oscuras horas, en un oficio, que pocos consideran oficio. Quizás sea, porque cuando alguien mira a lo alto en el escenario, ¿qué ve?. Ve músicos. O quizás ni eso. QUizás sólo vean una pandilla de adolescentes aporreando una guitarra, quizás vean un estudioso jazzístico haciendo escalas arriba y abajo, diciéndose a sí mismo “qué pesado”. Quizás vean a la guapa solista de una orquesta en minifalda o traje largo, pidiéndole un tema mientras está cantando, groseramente, sin respetar ese momento íntimo que uno tiene con su voz, su cuerpo, su mente y su espíritu. QUizás sólo vean el cuarteto de turno que siempre contrata su ayuntamiento y al que sólo van los viejos a escuchar, en un intento de recuperar viejos momentos, sin fijarse en la expresión de aquel muchacho que toca la gralla al fondo, para ganarse unos durillos y acabar su carrera en el conservatorio. ¿Qué demonios ve la gente cuando mira a los músicos? Bien es cierto, que quizás sólo unos pocos afortunados, son capaces de transmitir ese imán irresistible que emociona hasta el más necio. Quizás sólo unos pocos se encuentran en el centro del mundo y se les otorga un escenario y un séquito a su alrededor para que desarrolle todo su potencial, para que la gente pueda vislumbrar en él o ella, el músico e intérprete que encoje corazones.
Pero hablemos de los músicos mercenarios.
Aquellos, que amando su oficio, recorren carreteras perdidas, puertos de montaña, autopistas prohibitibas, todo en pos, de no acabar trabajando en una fábrica, o postrándose en una oficina, soñando por el resto de su vida en qué hubiera pasado si no hubiera colgado las baquetas. Aquellos músicos, que andarán siempre en el cuarto puesto al alcance de la vista, que se empachan de ensayos para conseguir la versión exacta del tema del verano, para el disfrute de los más pachangueros, aquellos músicos, que han sido fieles a su instrumentos y a toda una carrera y no sueñan con lentejuelas, ni focos, ni grandes eventos… simplemente… tocar. Tocar. Tocar.

Poca gente sabe, lo mucho que cuesta ser músico mercenario. Un día aquí, otro allá… quizás con suerte, te contrate alguien de moda para su gira ese verano… quizás el año siguiente, encuentren a otro. Cierra un contrato, con sus dolores de cabeza, prepara tu ropa, pon gasolina al coche, cúrrate 400 km para llegar, montar un equipo de 8000 w y 20000 de luces, con su puente, su manguera, sus enormes renkos, discútete con el ayuntamiento porque no te suministraron tierra, el suelo de las tarimas entremaliadas está húmedo y sufres no vaya a ser que te electrocutes. Discútete también con el de la barra, que te sirva suficientes aguas para las cuatro horas de concierto. Con suerte aparecerá tu representante para asegurarse que te han puesto un escenario suficientemente grande para que el cantante no tenga que cantar en el suelo, pero resulta que esa noche no aparece, se debe estar gastando el 20% de tu actuación en una buena mariscada sin haber hecho nada. Actúa con las irremediables críticas de un público que no está deacuerdo con el repertorio ni con el sonido en ese pabellón insonorizable que tiene el pueblo, donde todo rebota de una pared a otra imposibilitándote escuchar lo que tocas. Cuando quedan apenas dos canciones para terminar tu horario establecido en el contrato, se te acerca el de la comisión y te dice muy diplomáticamente que tienes que tocar media hora más para que te vuelvan a contratar el año que viene… Por fin terminas, sin no haber echado del escenario a un par de borrachos que han ido a persuadir a la cantante de sus grandes dotes masculinas, gracias a esa enorme dosis de alcohol que les convierte en héroes. Terminas reventad@ y aún te queda descargar todo el chiringuito, cargarlo en la furgo y volver a recorrer los 400 km que separan el infierno de tu casa justo cuando ya empieza a salir el sol. Antes de meterte en la cama, recuentas el dinero, restando la gasolina, los gastos de reparación del equipo, la cena de los músicos, la cuota de socio de musicat, la tintorería y el bocadillo que te han hecho pagar en la barra de la comisión de fiestas y que necesitabas para no desmayarte y recoger algo de energía para conducir. Estarás de suerte si sobra algo para sobrevivir, quizás unos cinco euros para ahorrar…

Y si alguien ha llegado hasta aquí en mi explicación, le concedo la medalla de la solidaridad!

Conclusión, si alguna vez, alzáis la vista hacia un escenario, sea cual sea… mirad a la cara a los músicos y pensad que más allá de la devoción que les ha llevado hasta allí, están trabajando. Hacedles disfrutar, como muchos de ellos, están ahí para eso con vosotros.

apa! un saludo a los solidarios.

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